domingo, 26 de febrero de 2012

Volver disciplinar la primaria... ¿es buena estratregia?

Muchos conocedores en eduucación, pensadores, psicólogos, pedagogos, docentes ... debaten desde siempre métodos y estrategias que puedan conllevar al aprendizaje. Casi todos coinciden en un punto: el aprendizaje debe ser significativo y para serlo, debe estar integrado a la realidad.

Muchos pedagogos sugieren la integración, la integralidad, la transversalidad como estrategia para conseguir ese grado de significación que necesita el quehacer educativo dentro del aula para convertirse en un proceso exitoso.

En Colombia, la realidad de las aulas dista mucho de las propuestas de los grandes pensadores, sobre todo en las aulas públicas. Dentro de evaluaciones generales sobre prácticas pedagógicas (por encima de resultados) la escuela primaria siempre "ha sacado la cara" por la educación colombiana. ¿Las razones? La identidad de los docentes con sus estudiantes, la prevalencia de la formación sobre la instrucción, un mayor acompañamiento de todos los entes (en comparación con los encontrados en bachillerato)...

Sin embargo, ese modelo de escuela que recordamos viene desapareciendo desde hace unos años. La preocupación de las instituciones sobre los resultados frente a las pruebas externas ha convertido la educación primaria en un ejercicio más de instrucción que de formación. Lastimosamente.

No es raro ver hoy en las instituciones de primaria docentes especializados por áreas del conocimiento (lo que en otrora época era una experiencia de bachillerato) y niños caminando de salón en salón, de docente en docente, tratando de encontrar en este ejercicio lo que nosotros conseguiamos en los brazos de una maestra-madre año tras año: identidad, aceptación, formación, instrucción, integración...

Este año el ejercicio pedagógico me lleva a esta experiencia, por vez primera para mi. Reconozco que tengo mis prejuicios, que prefiero esa imagen mental de la profesora de primara como algo indispensable en el ideario de un colombiano normal... pero todo cambia con el tiempo y nosotros los docentes debemos cambiar también (o terminaremos siendo dinosaurios)..

Sólo espero que esta experiencia sea fructífera no sólo como experiencia pedagógica, sino como ejercicio educativo y que aporte algo valioso a la vida de las niñas que están a mi cargo este año...

Ya veremos...